Evaluación Investigadora · CNEAI 2025
Los sexenios de investigación son uno de los reconocimientos más importantes dentro de la carrera académica en España. Obtener una evaluación positiva supone no solo un complemento retributivo, sino también una acreditación formal de la calidad, continuidad e impacto de la actividad investigadora.
Sin embargo, preparar una solicitud de sexenio no consiste simplemente en elegir cinco publicaciones y adjuntar sus indicadores bibliométricos. En la convocatoria 2025, CNEAI-ANECA mantiene una orientación más narrativa y contextualizada: se valoran las aportaciones por su contribución al progreso del conocimiento, su impacto científico, su posible impacto social, su adecuación al campo de evaluación y su relación con los principios de ciencia abierta.
Un sexenio no es simplemente un complemento salarial ni un trámite automático. Es una evaluación rigurosa de tu actividad investigadora. Explora las tres dimensiones clave:
El término «sexenio» hace referencia a un periodo de seis años. Un sexenio de investigación es el reconocimiento formal de que se ha desarrollado actividad investigadora de calidad durante un periodo determinado. La evaluación corresponde a la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora (CNEAI), integrada actualmente en ANECA.
Esta evaluación se realiza mediante el análisis de una selección de aportaciones relevantes presentadas por la persona solicitante, junto con una justificación de su calidad, relevancia e impacto. Un sexenio no se obtiene automáticamente por haber trabajado seis años en la universidad: es necesario demostrar que se han realizado aportaciones relevantes al conocimiento científico, técnico, artístico, social o cultural, según el campo correspondiente.
Los sexenios tienen una dimensión económica, pero su importancia va mucho más allá. Pueden influir en procesos de acreditación, promoción académica, participación en programas de doctorado, dirección de tesis, evaluación de grupos, solicitudes de proyectos competitivos o reconocimiento interno dentro de universidades y centros de investigación.
En el programa ACADEMIA, los sexenios CNEAI-ANECA tienen efectos automáticos concretos: para la acreditación a Profesor/a Titular de Universidad, un sexenio reconoce automáticamente el mínimo de actividad investigadora y dos sexenios el máximo. Para la acreditación a Catedrático/a de Universidad, tres sexenios reconocen el mínimo y cuatro el máximo.
Contar con sexenios reconocidos puede ser un mérito muy relevante, aunque las exigencias concretas dependen de la normativa de cada universidad, programa de doctorado o convocatoria específica.
La convocatoria 2025 consolida un cambio de enfoque: la evaluación ya no debe entenderse como una comprobación automática de cuartiles, rankings o bases de datos. Estos indicadores pueden ayudar, pero deben utilizarse de forma responsable, contextualizada y acompañados de una defensa narrativa de cada aportación.
La Resolución CNEAI de 10 de diciembre de 2025 mantiene la ampliación del tipo de aportaciones valorables. Además de artículos, libros, capítulos o patentes, pueden valorarse conjuntos de datos, metodologías, programas de ordenador o modelos de aprendizaje automático, siempre que cumplan los criterios exigidos y se justifique adecuadamente su relevancia e impacto.
La evaluación 2025 se estructura en cinco dimensiones:
Los sexenios se evalúan por campos científicos. Cada campo tiene sus propias tradiciones, tipos de aportación preferente y criterios específicos. Elegir mal el campo o no adaptar la narrativa a sus criterios puede debilitar significativamente la solicitud.
La convocatoria 2025 mantiene también el Campo 0, Interdisciplinar y Multidisciplinar, para trayectorias que no encajan de forma adecuada en un único campo disciplinar. Puede ser útil cuando las aportaciones responden a una trayectoria claramente interdisciplinar, pero debe justificarse bien por qué procede esa evaluación específica.
Antes de seleccionar las cinco aportaciones, conviene revisar con detalle los criterios generales y específicos del campo correspondiente.
Los artículos en revistas de calidad contrastada tienen un peso principal. La indexación en WoS o Scopus puede ser un argumento complementario, pero no sustituye la defensa del contenido.
Los libros y capítulos en editoriales de prestigio pueden ser especialmente relevantes. La defensa narrativa de la contribución al conocimiento es determinante.
Las patentes, desarrollos tecnológicos, software, datos o congresos de calidad contrastada pueden tener importancia específica junto a las publicaciones.
Pueden valorarse proyectos, creaciones, exposiciones, comisariados o interpretaciones, siempre que representen avance de conocimiento o innovación metodológica.
Preparar un sexenio exige tiempo y método. Lo más recomendable es no esperar a la apertura de la convocatoria. Cada uno de estos pasos influye en el resultado final:
Con carácter general, la solicitud debe incluir cinco aportaciones principales y pueden añadirse dos aportaciones sustitutorias como respaldo. Excepcionalmente, el número puede ser inferior cuando los trabajos tengan relevancia extraordinaria o concurran situaciones justificadas como permisos de maternidad/paternidad, excedencias por cuidado, situaciones de violencia de género o bajas de larga duración.
No se trata de presentar todo lo publicado durante seis años. Al seleccionar, conviene valorar que cada aportación:
La resolución indica expresamente que la evaluación tomará como referencia la narrativa aportada. Una buena narrativa no describe la publicación: la defiende. Para cada aportación debe poder explicarse:
Una solicitud con buenas aportaciones pero narrativas débiles puede perder fuerza. La narrativa debe ser clara, rigurosa, verificable y adaptada al campo.
El impacto científico sigue siendo una dimensión esencial, pero no debe confundirse con el impacto de la revista o de la editorial. La resolución recuerda que la indexación puede servir como argumento complementario, pero no supone automáticamente una valoración positiva si no se atiende a la calidad intrínseca del contenido.
Una buena defensa del impacto científico puede apoyarse en:
Uno de los requisitos más importantes de la convocatoria 2025 es el depósito de los resultados en repositorios institucionales, temáticos o generalistas de acceso abierto, junto con un identificador persistente. Este punto debe revisarse antes de presentar la solicitud: una aportación científicamente sólida puede quedar debilitada si no está correctamente depositada.
La convocatoria 2025 exige concretar la participación activa de la persona solicitante en los trabajos que dieron origen a cada aportación. En publicaciones con múltiples autores, esta información debe aportarse de acuerdo con la taxonomía CRediT o tomándola como referencia.
Los roles CRediT que pueden declararse incluyen: conceptualización, metodología, análisis formal, investigación, curación de datos, redacción del borrador original, revisión y edición, supervisión, administración del proyecto o adquisición de financiación, entre otros.
Además, si se ha utilizado inteligencia artificial generativa y ese uso afecta al contenido original de la aportación, debe declararse expresamente. Ya no basta con indicar la posición de firma: la contribución real debe explicarse de forma concreta y verificable.
La convocatoria 2025 contempla el impacto social de las aportaciones: el beneficio que el conocimiento científico puede generar más allá del ámbito académico. No todas las aportaciones tendrán impacto social directo, y no conviene forzarlo cuando no exista. Pero cuando pueda demostrarse, debe explicarse con claridad y evidencias.
El impacto social debe acreditarse con evidencias. No basta con afirmar que una aportación «beneficia a la sociedad»: hay que explicar a quién beneficia, cómo, con qué alcance y mediante qué pruebas.
La diferencia entre una evaluación positiva y negativa en los sexenios de investigación a menudo no radica en cuánto has publicado, sino en cómo seleccionas y cómo defiendes cada aportación. El modelo 2025 exige una argumentación rigurosa sobre la calidad y relevancia de la actividad investigadora, no una simple recopilación de méritos. Una solicitud bien preparada no garantiza por sí misma una evaluación positiva, pero sí permite evitar errores frecuentes y facilitar que el comité comprenda el valor real del trabajo realizado.
Conocerlos con antelación puede marcar la diferencia entre una solicitud sólida y una que pierde fuerza innecesariamente:
Estos datos pueden ayudar, pero no bastan si la aportación no se defiende bien o si su relevancia no queda clara en la narrativa.
Frases como «artículo en revista Q1 de alto impacto» son insuficientes. Hay que explicar qué aporta el trabajo, qué problema resuelve y cuál fue el papel concreto del solicitante.
La ciencia abierta y los identificadores persistentes son elementos clave del modelo 2025. Una aportación sólida puede quedar debilitada por este motivo.
Conviene revisar si varias aportaciones proceden de la misma revista, editorial o congreso, y justificar adecuadamente la selección cuando sea necesario.
Presentar aportaciones en medios donde el solicitante haya tenido posición editorial relevante puede generar problemas si no existe revisión suficientemente independiente.
En trabajos con muchos autores, la contribución concreta debe explicarse de forma clara y verificable mediante la taxonomía CRediT.
En Start Brains ayudamos a investigadores, docentes universitarios y profesionales académicos a preparar solicitudes de sexenios con rigor, claridad y adecuación a los criterios vigentes. Nuestro trabajo no sustituye la evaluación de CNEAI-ANECA ni puede garantizar una resolución favorable. La decisión corresponde siempre a los comités evaluadores.
Lo que sí hacemos es ayudar a que la solicitud se presente de forma más ordenada, estratégica y documentada, transformando una trayectoria investigadora en una solicitud clara, coherente y defendible conforme al modelo actual de evaluación.
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Start Brains · Asesoramiento en Sexenios
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Los sexenios de investigación son una pieza fundamental de la carrera académica en España, pero su preparación exige cada vez más precisión. La convocatoria 2025 confirma que ya no basta con seleccionar cinco publicaciones aparentemente fuertes. Es necesario defender cinco aportaciones relevantes mediante una narrativa sólida, indicadores contextualizados, evidencias de impacto, ciencia abierta, autoría justificada y adecuación al campo de evaluación.
El sexenio no debe prepararse como una simple recopilación de méritos, sino como una argumentación rigurosa sobre la calidad y relevancia de la actividad investigadora desarrollada durante el periodo evaluado.
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